Tarde de toros
Detrás de un título más o menos tópico, más o menos recurrente, no puede hallarse una sola menor alusión al lenguaje estético convencional porque la selección de fotos publicadas por Baylón se aleja, premeditadamente, de los aspectos superficiales de la fiesta y nos descubre un mundo próximo, sí, pero también ignorado. No hay aquí lugar para los tendidos con olor a whisky, para el reluciente oro de los toreros, ni para la vistosidad de las suertes fundamentales de la tauromaquia. Baylón renuncia a la imagen tópica y prefiere descubrirnos el cielo de una tarde de toros, la mirada de los porteros, el perfil de los aficionados viejos y la discusión de los reventas.