Rato de metro
Recuerdo que siniestré mi tercer coche de la manera más insólita… Me asusté.
Decidí entonces no conducir más. Iría a pie, o en metro, o en bus, o andando, que coño!
El metro empezó a darme mucha vida. En el 86 dejé de conducir para trasladarme en metro.
Más barato, más entretenido… Fuerte y simpático a la vez. Aquí lo podéis comprobar:
Delicia metropolitana. Sólo un ratito…. en el metro.