De desengaño a la cruz
Es un hermoso ejemplo de deriva fotográfica en la que Baylón trazó su personal itinerario a través de la prostitución callejera madrileña, un barrio chino ideal al que se entra y se sale por estas dos calles cuyos nombres sugieren una cruel burla del destino. El callejero está repleto de guiños poéticos de mucho lirismo, pero también de estas muestras de humor negro. Confundidos entre el público seguimos nuestros caminos expuestos a que un mal tropiezo trastoque nuestras planes: en la calle , ya se sabe, acecha el peligro y también -porqué no-, los golpes de suerte.
Quico Rivas