Bares
Ya he afirmado en alguna ocasión, que soy feliz con un rollo de película en un bolsillo, un paquete de tabaco en el otro, y la cámara en la mano. He de añadir en esta ocasión, que unas monedas también me son precisas y preciosas, para poder parar en mis queridos y necesarios bares. A lo largo de mis derrotas callejeras, se han incrustado como una rémora cómplice y saludable, donde además de seguir disfrutando, me integro más, si cabe, en mi propio hábitat. Las calles y sus oasis. Una deriva que se me antoja interminable…..¡salud!